Disciplina Inteligente parte II

En nuestra última publicación, hablamos sobre el objetivo de la disciplina inteligente de acuerdo a Vidal Schmill:

“EL OBJETIVO DE LA DISCIPLINA INTELIGENTE ES LOGRAR QUE LOS HIJOS O ALUMNOS PUEDAN CONVERTIRSE A SÍ MISMOS EN PERSONAS CAPACES DE SER AUTÓNOMOS Y CONSTRUCTIVOS PARA EL ENTORNO SOCIAL EN EL QUE VIVEN.”

Hablamos también sobre la importancia de que los padres conozcan las necesidades naturales de sus hijos y evitar pasar por encima de ellas o exigir más de lo que el pequeño puede hacer ya que esto puede causar enojo y furstaración en los niños.

En esta publicación, te presentamos algunos ejemplos de cómo trabajar con esas necesidades:

– Las necesidades naturales en el niño son: de movimiento, orden, exploración, independencia, etapa sensorial. Cuando el niño no tiene satisfechas estas necesidades, entra en conflicto y confrontación con el adulto.

– El niño debe conocer con anticipación lo que esperamos que haga y cuáles son las reglas. En dónde y en qué momentos  puede hacer ciertas cosas y en dónde y cuándo no. Por ejemplo: puede correr en un parque, en el patio, etc. siempre y cuando sea el momento adecuado para ello, pero no puede correr en la calle o en un lugar reducido ya que podrá lastimarse o romper algo.

– Las consecuencias siempre deberán ponerse de acuerdo al límite roto, no son castigos, sino una forma de reparar el daño hecho. Si tiró algo deberá recogerlo, si corre a pesar de que se dio la indicación de no hacerlo, entonces deberá estar tomado de nuestra mano, sentarse un momento, etc.

Estas consecuencias se deben aplicar siempre que el límite se rompa independientemente de nuestro estado de ánimo o grado de tolerancia y sobretodo mostrar congruencia, ya que de nada sirve marcar un límite si en el fondo el niño sabe que nos hace gracia su conducta o bien que nos causa culpa poner límites y consecuencias. Es importante evitar caer en discusiones, perder la calma y el castigo físico.

– El niño debe saber que sus actos tienen una finalidad y un beneficio para sí mismo y para los demás, ya que de esta manera tendrá interés en cumplir con lo acordado.

– Solamente el niño confiará en el adulto cuando sabe que lo que le pide es por un bien, cuando no existen trampas, mentiras o chantajes. Por ejemplo, si la madre miente al niño acerca de que no va a salir de casa y lo hace cuando el pequeño está distraído, cuando le dice que si no obedece “mamá se pondrá triste”, cuando le decimos al pequeño que si no  come se pondrá flaco y feo, etc.

Cuando el niño confía en nosotros ni siquiera espera que le demos explicaciones, ni es necesario que lo hagamos. Si el adulto está seguro de lo que hace  el niño lo estará.

Recordemos jamás caer en estos extremos cuando tratemos de educar a nuestro hijo:

  • La impunidad del acto causado por minimizar un daño y justificar indebidamente la conducta del niño.
  • El resentimiento: derivado de sancionar exageradamente un acto que no merecía una reacción o un acto de represalia mayor al que la importancia del propio  acto merecía y, por supuesto, evitar manazos, nalgadas, gritos. etc.  

La disciplina como se ha planteado aquí propicia:

  • Responsabilidad 
  • Respeto 
  • Honestidad 

Esta es la verdadera Educación basada en Valores

Seguramente como padre aún tienes muchas dudas ya que la educación no se basa en recetas, pero sí en una preparación e información responsable por parte del adulto. Es por esto que los invitamos a asistir a las reuniones de Padres que tenemos en el Colegio Montessori de Querétaro, ya que los temas tratados siempre son preparados y pensados para disipar las dudas que como padres tenemos y sobretodo beneficiar a nuestros hijos.

También te invitamos a que nos hagas llegar tus comentarios y preguntas a través de nuestra página en facebook.

Colegio Montessori de Querétaro, desarrollando el potencial de tus hijos.

Disciplina Inteligente

Como lo dijimos en nuestra publicación pasada, queremos compartir con ustedes algunas sugerencias para que sea más sencillo que tu hijo logre manejarse con libertad y disciplina en su día a día.

En primer lugar es necesario eliminar los premios y castigos, ya que estos no educan ni desarrollan la voluntad, únicamente sirven para modificar conductas a costa de una doble moral en donde el individuo actúa solamente para obtener un premio o evitar un castigo pero no logra auto contenerse  ni autorregularse.

Vidal Schmill, autor del libro Disciplina Inteligente lo explica de la siguiente manera:

“EL OBJETIVO DE LA DISCIPLINA INTELIGENTE ES LOGRAR QUE LOS HIJOS O ALUMNOS PUEDAN CONVERTIRSE A SÍ MISMOS EN PERSONAS CAPACES DE SER AUTÓNOMOS Y CONSTRUCTIVOS PARA EL ENTORNO SOCIAL EN EL QUE VIVEN.”

Así mismo Schmill sugiere a los padres los siguientes puntos:

  • Estructura: Crear una estructura de horarios y rutina de actividades clara y predecible. La saturación de actividades extraescolares en los niños impide que el niño vaya logrando por sí mismo llevar a cabo una rutina de sus actividades.
  • Hábitos: Repetir cuantas veces sea necesario las acciones que se desean convertir en un hábito. Los niños de menos de 5 años requieren que los padres les recuerden continuamente las acciones por realizar como lavarse los dientes, bañarse, recoger sus cosas antes de dormir, etc. lo cual no implica que los padres lo hagan por ellos.
  • Refuerzo: Platicar con tu hijo sobre sus conductas adecuadas y las de otras personas. Esto no debe convertirse en comparaciones o premios, más bien podemos hacer ciertos comentarios como: “¡qué limpio y ordenado se ve tu cuarto!” o “Qué bueno que recordaste lavar tus manos antes de comer”, etc.
  • Reflexión: Cuando tu hijo se comporte de manera inadecuada es importante especificar el efecto que produjo su conducta. No se deberá recurrir al chantaje o al reproche. Es importante hacerle ver que lo que no estuvo bien fue su acción. Nunca debemos decirle que es malo, desobediente, flojo, etc. ya que eso solamente etiqueta al niño
  • Reparación o consecuencia: Cuando tu hijo produce un daño, éste debe ser reparado de manera proporcional a la magnitud del acto cometido. Es lo que conocemos como consecuencias y siempre deberán aplicarse de acuerdo al límite roto, no poner castigos ni mucho menos imponer conductas que lo humillen.
  • Cierre: Una vez reparado el daño, no se volverá a hablar sobre lo mismo una y otra vez. Cuando se ha puesto una consecuencia adecuada no es necesario estar recordando todo el tiempo lo que no pudo hacer ya que esto sólo refuerza la conducta negativa.

Para  que realmente exista un ambiente de disciplina y respeto es necesario evitar que se den continuamente conductas inadecuadas ya  que una vez que el niño conoce las reglas y limites, éstos deben ser respetados. Sin embargo debemos tomar en cuenta que el niño por naturaleza es ordenado, respetuoso y obediente, es el ambiente y la relación con los adultos lo que lo hace  desviarse de su desarrollo natural.

Es por esto que los padres y educadores deben conocer las necesidades naturales del niño y evitar exigir más de lo que el pequeño puede hacer y sobretodo evitar pasar por encima de sus propias necesidades, lo que causa enojo, frustración y rebeldía en los niños.

El bebé de 0 a 12 meses solamente  obedece sus instintos naturales, no tiene conciencia de sus actos y el adulto no debe obligarlo a realizar actividades que no desea y mucho menos reprimir sus conductas.

Los niños de 1 a 3 años solamente pueden obedecer al adulto cuando confían en él y cuando éste respeta la naturaleza del  pequeño.

El niño de 3 a 6 años obedece cuando tiene interés en ello, cuando conoce  las reglas y las consecuencias, cuando no se le pide actuar en contra de su naturaleza y sobretodo cuando confía en el adulto. En esta etapa el niño ya es conciente de lo que sus actos significan, en esta edad aparece la conciencia y se desarrolla la voluntad. Por lo mismo es importante tomar muy en cuenta  lo anterior.

En nuestra próxima publicación platicaremos de ejemplos para la aplicación de estas sugerencias.

Te recomendamos leer el libro “Disciplina Inteligente” de Vidal Schmill.

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Disciplina y Límites en un ambiente Montessori

Para empezar es necesario que conozcamos  dos conceptos que no tienen nada que ver con  la disciplina:

AUTORITARISMO VS. PERMISIVIDAD

El autoritarismo se refiere ejercer nuestra autoridad sin tomar en cuenta las necesidades e intereses del niño.

La permisividad en cambio, se refiere a permitir que el niño actúe de manera irresponsable e irrespetuosa sin poner límites y consecuencias.

La Disciplina va mucho más allá de esto, María Montessori lo explica así:

LLAMAMOS DISCIPLINADO A UN INDIVIDUO QUE ES DUEÑO DE SÍ  Y QUE PUEDE, POR LO TANTO, DISPONER DE SÍ MISMO CUANDO SEA PRECISO SEGUIR UNA LÍNEA DE CONDUCTA….”

“…LOS LÍMITES SIRVEN PARA AYUDAR AL NIÑO A ORDENAR SU MENTE Y FACILITARLE LA COMPRENSIÓN DE LAS COSAS QUE LO RODEAN, CONSTITUYEN UNA NECESIDAD INELUDIBLE PARA ECONOMIZAR SUS FUERZAS Y AVANZAR CON SEGURIDAD EN EL CAMINO DEL DESARROLLO.”

Por lo tanto un individuo disciplinado es un individuo seguro y para esto es indispensable que se maneje dentro de ciertos límites. La falta de estos crea en el niño miedo e inseguridad al no encontrar en el adulto responsable de él  alguien que lo contenga y lo guíe. Es por esta razón que existen pequeños que retan constantemente a sus padres buscando encontrar un límite o bien  podrán evadirse  buscando en personajes fantasiosos alguno que se muestre fuerte, seguro y firme.

La Filosofía Montessori está basada en el respeto hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el ambiente en el que el individuo se desarrolla. Dentro de los ambientes del Colegio Montessori de Querétaro esto se logra gracias a las reglas y límites que ayudan al niño a autorregularse y a  conducirse con libertad y respeto, es decir con disciplina.

Los límites que el niño encuentra dentro del ambiente los podemos dividir de acuerdo a sus características en:

– Límites Físicos: se refieren al espacio y mobiliario, así como al orden que existe dentro del ambiente.

– Límites Sociales: son los que permiten al niño convivir de manera adecuada y respetuosa con sus compañeros (niños y adultos).

– Límites ante el trabajo: se refieren a todo lo que indica al niño la forma de trabajar en el ambiente y la dinámica del mismo, como guardar en su lugar las cosas, terminar lo que se empieza, tomar solamente materiales que conoce, trabajar en voz baja y evitar interrumpir a sus compañeros, etc.

Para que un niño logre respetar los límites es indispensable que haga uso de la voluntad, y ésta solamente se desarrolla mediante el trabajo diario dentro del ambiente.

“CUANDO EL NIÑO EMPIEZA A RESPETAR EL TRABAJO DE OTROS; A NO TOMAR DE LOS COMPAÑEROS LOS OBJETOS QUE DESEA, Y ESPERARLOS PACIENTEMENTE; CUANDO EMPIEZA A ANDAR SIN TROPEZAR CON LOS COMPAÑEROS, NI CON LOS MUEBLES, LO HACE ORGANIZANDO SU VOLUNTAD Y ESTABLECIENDO EL EQUILIBRIO ENTRE LOS IMPULSOS Y LAS INHIBICIONES. ESTO ES LO QUE DA LUGAR A UN HÁBITO DE VIDA SOCIAL.” – María Montessori –

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