Cómo lidiar con los berrinches

Los berrinches son típicos entre los niños menores de tres años, aunque existen casos en que estos perduran en otras edades como una manera de obtener lo que quieren. Los niños generalmente harán un berrinche porque están muy cansados, irritables, hambrientos, enfermos o abrumados emocionalmente.  Conforme el niño crece, los berrinches podrán ser, también, una manera de poner a prueba límites o simplemente generar una reacción en el adulto.

Parece como si los niños escogieran los peores momentos para hacer un berrinche. Puede ser que estés conduciendo el auto, comiendo en un restaurante, comprando el super o en casa de amigos. La tendencia natural como padres es querer hacer algo de inmediato, que el berrinche pare porque nos sentimos avergonzados y estresados. En lugar de reaccionar de esa manera, deberíamos recordar que el berrinche significa algo, y que lo único que funciona es llegar al fondo de la causa y abordar las necesidades de nuestro hijo.

Tipos de berrinches

Existe una gran diferencia entre un berrinche en un niño que se encuentra cansado, hambriento o enfermo y aquel hecho por un niño que está enojado, frustrado y poniendo a prueba los límites. El primero, requiere determinar la causa, permanecer calmado y ayudar al niño con comida, descanso y consuelo.

El segundo tipo de berrinche es como cualquier lucha de poder. Se trata del intento de tu hijo de ejercer cierto control en alguna situación en la que se siente impotente. A través del berrinche, el niño está tratando de comunicarnos algo.  Hay que mantener la calma, no engancharse y tratar de descifrar el mensaje oculto. A veces los padres no escuchamos a nuestros hijos, y el berrinche puede ser la manera de pedir que nos detengamos y escuchemos lo que tienen que decir.

¿Cómo lidiar con los berrinches?

  • Algunos niños tienen dificultades con las transiciones y eso puede llevar a un berrinche. Por ejemplo, si estás en el parque, avísale a tu hijo, de manera anticipada, que tendrán que irse pronto. “Nos vamos a ir del parque en 10 minutos. ¿Te gustaría volverte a subir a la resbaladilla?”
  • Si tu hijo está poniendo a prueba los límites, mantente calmado y evita engancharte en sus argumentos. Habla con él en voz suave y dile que entiendes que esté enojado pero que la regla no se romperá. “Entiendo que te quieras quedar en el parque, pero tenemos que ir a casa a cenar”.
  • Si has estado hablando por mucho tiempo con alguien durante la comida o en el teléfono, asegúrate de darle mucha atención a tu hijo cuando termines.

Algunos tips para evitarlos

  • Pídele a alguien que cuide de tu hijo mientras vas al super, si has detectado que ahí hace berrinches de forma frecuente.
  • Explícale lo que hay planeado para el día y manten ese orden.
  • Explícale los límites. Si, por ejemplo, suele hacer berrinches en la tienda porque quiere algun juguete, aclárale antes de llegar a la tienda que no se lo vas a comprar.
  • Evita los golpes. Esta es la manera más segura de enseñarle a ser violento con otros.
  • No trates de contener físicamente a un niño en medio de un berrinche, a menos de que ponga en peligro su seguridad.
  • Evita recurrir  a premios o castigos. Cuando un niño está siendo irracional, estos recursos no funcionan y pueden agravar la situación.
  • Evita discutir. No se puede llegar a algo cuando la otra persona está bloqueada.
  • No avergüences a tu hijo o ridiculices su comportamiento.
  • Evita lidiar con un berrinche en público. Lleva a tu hijo a un lugar en donde puedan estar solos y hablar en privado.

Fuente: Seldin, T. (2006). How to Raise an Amazing Child, the Montessori Way. New York. DK Publishing.

Disciplina en un ambiente montessori

Cuando el tema de la Educación Montessori surge en alguna charla, estos son los dos comentarios frecuentes de gente que no conoce ampliamente esta alternativa de educación. “En ese método los niños hacen lo que quieren, los ambientes parecen tener demasiada libertad y caos”, o por el otro lado “son ambientes de trabajo con demasiada estructura”.

Cuando un Ambiente Montessori es bien llevado la guía tiene la difícil tarea de encontrar el balance perfecto entre la libertad y la disciplina. Es precisamente la base de la libertad y la estructura la que construye la disciplina en un niño.

De acuerdo con María Montessori si la disciplina se basa en la libertad, la disciplina debe ser necesariamente activa. No podemos considerar a un individuo disciplinado sólo cuando se lo ha reducido artificialmente al silencio o se le ha vuelto inmóvil. Este niño silencioso e inmóvil es, en realidad, un niño al que se le aniquiló la voluntad. Llamamos a un individuo disciplinado cuando es dueño de sí mismo y puede, por lo tanto, regular su propia conducta cuando resulte necesario para seguir alguna norma de vida. Disciplina activa

Muchas personas asumen que la disciplina es algo que debe ser impuesto desde fuera por un figura de autoridad, que debe ser obedecida sin ser cuestionada. En una ambiente Montessori la disciplina no es algo que se ejerce sobre el niño; tampoco se trata de una técnica de control del comportamiento. El principal enfoque, en Montessori, se da en el lugar interno del control, que permite al individuo elegir el comportamiento adecuado porque resulta bueno para él y para la comunidad.

Montessori sostenía que la disciplina es “no un hecho sino un camino”. La verdadera disciplina viene de dentro y es el resultado del continuo desarrollo del crecimiento interno.

El niño debe desarrollar un orden interior a través del trabajo antes de que sea capaz de elegir y llevar acabo sus propios actos.

Montessori encontró que a los niños se les otorga, a través de la libertad inherente en sus ambientes de trabajo, los recursos para que la autodisciplina sea revelada. La independencia no disminuye el respeto por la autoridad, al contrario, la profundiza. Una de las cosas que más despertó su interés fue el observar que el orden y la disciplina están íntimamente unidas y resultan en libertad.

La autodisciplina conlleva un grado de auto respeto que lleva al niño a respetar los derechos y necesidades de los otros. De esta manera puede aprender y crecer  en la seguridad de una comunidad de individuos respetuosos.

 

Control de esfínter

Existen diferentes puntos de vista con respecto al control de esfínter en los niños. Psicólogos, pedagogos y educadores defienden sus posturas en cuanto a las edades y las mejores maneras de hacer que un niño deje el pañal. Además, hoy en otros países, existen papás que han tomado la decisión de no ponerles pañales a sus hijos nunca.

El control de esfínter depende del desarrollo y maduración del Sistema Nervioso Central (SNC), por lo que el avance en el dominio es diferente en cada niño. Por lo tanto el poder hacer pipí y popo voluntariamente no depende del aprendizaje sino de si el niño está fisiológicamente listo.

A los 12 meses, los niños no tienen conciencia sobre sus movimientos intestinales ni su vejiga. Pero entre los 15 y 18 meses algunos pequeños comienzan a hacer gestos o a darse cuenta de que están mojados.

Entre los 18 y 24 meses, algunos niños empiezan a expresar el deseo de orinar, pero no tienen la capacidad de retenerlo algunos minutos.

Si observamos lo siguiente en nuestros hijos, quizá sea un buen momento para comenzar con el proceso de dejar el pañal:

  • Largos períodos con el pañal seco.
  • Avisa cuando está haciendo pipí o popó.
  • Muestra mucho interés en el baño y observa cuando alguien lo utiliza.
  • Dice pipí o popó.

Preparación:

  • Dejar los biberones. No es lo mismo que el niño controle una pequeña cantidad (un vaso pequeño) de líquido en la vejiga a 9 onzas de jugo, por ejemplo.
  • Tener varios calzones de tela.
  • Ponerle ropa cómoda y fácil de usar.
  • Adaptar el baño o conseguir uno pequeños para que le sea más cómodo.
  • Paciencia y calma.

Una vez que el niño esté listo, en mi experiencia, es mejor que utilice calzones de tela para que sienta que está mojado y comprenda que quizá la próxima vez pueda retenerlo o ir al baño cuando sienta la necesidad de hacer pipí. El pañal de noche quizá deba quitarse una vez que el niño ha mostrado cierto dominio sobre su esfínter en el día.

Si se ha optado por un método definitivo y no paulatino de dejar el pañal, entonces se recomienda que no se planeen actividades que requieran estar fuera de casa por mucho tiempo o considerar la opción de llevar un bañito portátil cuando salgan de casa.

En el Colegio Montessori de Querétaro, vamos de la mano contigo en el proceso de control del esfínter. Primero observamos y si junto contigo, pensamos que tu hijo(a) ya está listo, iniciamos el proceso. Conoce más acerca de nuestra Comunidad Infantil.

¿Por qué letra cursiva en Montessori?

Muchos papás se preguntan por qué algunos colegios Montessori preservan la letra cursiva como una parte fundamental en la enseñanza de la lectura y la escritura.

Por muchos años ha existido el gran debate entre aquellos que piensan que la letra cursiva debealfabeto movil seguir siendo la primera opción para que los niños aprendan a leer y a escribir, mientras que existen otros profesionales que opinan que no existe ninguna diferencia.

Desde mi óptica la letra cursiva debe de seguir en el proceso inicial en el desarrollo de la lectoescritura en los ambientes de casa de niños. Con base a la experiencia puedo decir que el cambio de la letra cursiva a la imprenta se da de manera natrual en edades posteriores y sin ninguna dificultad. En cambio,  a aquel niño que aprendió letra imprenta desde pequeño le será muy difícil aprender a escribir en letra cursiva.

La Dra. Montessori enseñaba la letra cursiva como primera opción en Casa de los Niños.  En su opinión este tipo de letra proporciona una manera más natural de aprender a leer ya que, al estar conectadas, muestran claramente el principio y final de cada palabra. La letra cursiva también ayuda a desarrollar y fortalecer la motricidad fina en los niños utilizando trazos suaves y fluidos en lugar de cortados y bruscos como se hacen en la letra imprenta.

El trabajo de investigación de la neurofisióloga Carla Hannaford confirma “la letra cursiva activa ambos hemisferios del cerebro, además el desarrollo del hueso del carpo en la mano es muy lento. La letra imprenta y la mecanografía necesitan un mayor desarrollo del hueso del carpo que el que se necesita para escribir en letra cursiva”. Quizá  esta segunda razón nos da otra óptica del por qué preservar la letra cursiva en los niveles preescolares. La mano quizá todavía no está lista para realizar la letra imprenta.

http://montessoritraining.blogspot.ca/2013/04/should-we-teach-handwriting-in-montessori.html#.UW6ysIIioy4

¿Es normal que los niños pequeños peguen?

Si estás preocupado porque tu hijo de dos años muestra conductas agresivas, entonces esta información te será muy útil.
 
 
Hay dos momentos vitales en los cuales es absolutamente normal que aparezca alguna forma de agresividad ; estos son: entre los dos y los cuatro años de edad, teniendo su pico más alto en el período que va de los dos años y medio a los tres años y medio. 
 
¿Por qué los niños pegan entre los dos y los cuatro años?
En este período de la vida es muy difícil aceptar que el mundo sea “resistente”, o sea “que las cosas no sean como yo quiero que sean y en el momento que yo quiero”. El niño tiene muy baja (o casi ninguna) tolerancia a las frustraciones entonces se enoja cada vez que las cosas le ofrecen la más mínima dificultad. El niño no “tolera” que las cosas no sean como el desea. Y como a esta edad no hay un manejo del lenguaje como para que sea la herramienta fundamental de comunicación, el niño manifiesta el enojo pasando al acto, o sea, pegando, mordiendo, arañando, etc.  Algunos ejemplos de situaciones por las que el niño puede frustrarse y entonces pegar o patear el piso, tanto en el contexto del colegio, así como en el del hogar, pueden ser: el juguete que desea lo tiene otro niño, la mamá o el papá no le entendieron lo que dijo, la torre que construyó se le desarmó, el lápiz no pinta, etc.
 
¿Qué actitud tomar?
Primero que nada no alarmarse sino que entender este comportamiento como parte necesaria del proceso de crecimiento y parte fundamental del proceso de socialización.
Además de mantener una actitud calmada hay que  ayudar al niño a poner en palabras lo que le pasa. En todas las situaciones podemos decir nosotros lo que el niño no puede, por ejemplo “estás enojado, ¿verdad?”, “te enoja que la torre que construiste se haya caído” demostrándole que lo entendemos y poniéndole un espejo para que él mismo, empiece a comprender que ese malestar que siente se llama enojo. Al mismo tiempo debemos “normalizarle” ese sentimiento para así habilitárselo, diciendo por ejemplo, “yo también a veces me enojo o me pongo triste”.
Por último es conveniente que le enseñemos que se puede reaccionar diferente cuando algo sale mal y esto lo hacemos simplemente mostrándoselo. Tomando los ejemplos anteriores, podemos ayudarle a armar la torre de nuevo o decirle:”¿me lo puedes repetir?”. De ésta forma le estaremos enseñando al niño formas alternativas de reaccionar y así, de a poco, a tolerar mejor las frustraciones.
Lo esperable es que después de los cuatro años, junto con el desarrollo del lenguaje, “el pegar”, se vaya sustituyendo gradualmente por otras formas de reaccionar y que el lenguaje vaya transformándose en LA HERRAMIENTA para comunicarse.
 
¿Qué actitud no tomar?
Enojarse junto con el niño, gritar mientras el grita, frustrarnos los adultos también, porque el niño no responde como nosotros quisiéramos. Si actuamos así sistemáticamente, no le enseñaremos al niño formas alternativas de comportamiento, sino que le enseñaremos que la violencia es la única posibilidad.
Si no lográramos esto, porque somos seres humanos que no siempre podemos controlarnos, lo más conveniente es retirarnos unos segundos del lugar donde esté el niño, para respirar hondo e intentar calmarnos, volver y probar hacerlo mejor.
 
 
Otras circunstancias
Cuando un niño muestra agresividad en otros momentos de la infancia hay que revisar el contexto para ver que está sucediendo.
Es esperable que el niño reaccione con agresividad y/o con irritabilidad en momentos de cambio como pueden ser: mudanzas de casa o de escuela, separación de los padres, muerte de un familiar, incorporación de un miembro nuevo a la casa, nacimiento de un hermano, ausencia prolongada de alguien con quién el niño estaba en contacto frecuente, etc.
Si la agresividad del niño no coincide con las edades esperables para este comportamiento ni con los contextos esperables (situaciones de cambio) es conveniente consultar a un profesional que nos pueda aclarar la situación y orientar para resolverla.
 
 
Fuente: http://www.clinicapsinco.com.uy/articulos/es_normal_kids.htm

Montessori en Casa: La recámara del niño

La recámara de tu hijo, es el único lugar de la casa que realmente le pertenece. Aun cuando comparta este espacio con algún hermano, existen áreas que le pertenecen de forma exclusiva. Si quieres poner en práctica algunos de los principios Montessori, todo en la recámara de tus hijos debe de ser de su tamaño, es decir, que ello puedan obtener lo que desean sin tu ayuda.

Camas

Montessori recomendaba que desde bebés los niños durmieran en colchones en el suelo y así  poder bajar de la cama y moverse libremente una vez que el período de sueño haya terminado. Una muy buena idea es cubrir la cama con una colcha o edredón, en lugar de sábanas y cobijas,  ya que de esta forma le será mucho más fácil tenderla.

Vida Práctica

A los niños pequeños les facina ayudar en las labores de la casa.

Hacer la cama. Muéstrale como extender el edredón encima de la cama y colocar su almohada en el lugar correcto. Pídele que lo haga todos los días.

Guardar y doblar la ropa. Lo ideal es que el clóset sea de su tamaño, que el pueda colgar la ropa en el clóstet y sacar ropa de los cajones sin ninguna dificultad.  Poner una etiqueta con letra o dibujos del contenido del cajón, es una excelente manera de mostrarle lo que podrá encontrar en el interior.

Seleccionar y clasificar es una actividad natural en los niños. Una vez que la ropa de tu hijo esté lavada, ponla sobre su cama y pídele que la doble y la clasifique por tipo de ropa (calcetines, calzones, playeras, etc.), por colores o por texturas. Después pídele que acomode la ropa en el cajón correspondiente.

Sacudir. Dale un trapo a tu hijo y pídele que te ayude a sacudir los muebles que se encuentran en la recámara. Muéstrale cómo desaparece el polvo una vez que pasa el trapo por la superficie del mueble. Ten el trapo en un lugar visible y fijo, ya sea en la recámara o en la cocina, para que el pueda limpiar cuando quiera.

Visita: www.montessoriqro.com

 

Fuente: Britton, Lesley. (1992). Montessori Play and Learn: A Parents Guide to Purposeful Play From Two to Six. New York. Crown Publishers, Inc.

La Hora de Dormir: Un Hábito

El sueño es uno de  los hábitos que ayuda a que los niños crezcan fuertes y sanos. Los preescolares típicamente duermen aproximadamente de 10 a 12 horas durante cada período de 24 horas, pero no hay razón para ser rígido en cuanto a qué horas específicas deben tomar esas 10 ó 12 horas necesarias. En esta etapa, lo importante es ayudar a tu hijo a que desarrolle buenos hábitos para dormir.

Estableciendo una rutina para irse a la cama

Una rutina para irse a acostar es una buena manera de asegurar que su el niño duerma lo suficiente. Para establecer esta rutina:

  • Incluye un período de tranquilidad unos treinta minutos antes de la hora de dormir. Leer un cuento a tu hijo es muy recomendable.
  • Fija una hora específica para dormir, avisándole media hora antes y 10 minutos antes de la hora acordada.
  • Establece horas fijas para irse a acostar, levantase y tomar siestas.
  • Manten horas de juego y horas de comer consistentes.
  • Evita los estimulantes como la cafeína, cuando se aproxime la hora de dormir.
  • La habitación debe ser tranquila, acogedora y conductiva al sueño.
  • Utiliza la cama solamente para dormir— no para jugar o para ver la televisión.
  • Limita las comidas y bebidas antes de la hora de acostarse.
  • Permite que tu hijo(a) escoja con qué pijama quiere dormir, qué muñeco de peluche necesita llevarse a la cama, etc.
  • Puedes escuchar música lenta y agradable antes de dormir.
  • Acuesta a tu hijo de manera cariñosa para reafirmar una sensación de seguridad

Es muy importante evitar arrullar al niño en brazos, darle palmaditas o “ayudarle” a quedar dormido. Lo que queremos lograr es que el niño pueda dormirse solo.

Datos sobre las siestas

La mayoría de los preescolares todavía necesitan tomar siestas durante el día. Ellos(as) tienden a ser muy activos— corriendo por todas partes, jugando, yendo a la escuela y explorando sus alrededores— así que es una buena idea darles una oportunidad para que descansen y se tranquilicen. Incluso si tu hijo(a) no puede dormir, trata de reservar unos momentos tranquilos durante el día para que se relaje.

La mejor manera de influir para que tu niño(a) tome siestas es fijar una rutina, tal y como lo hace cuando es hora de dormir. Tu hijo, no queriendo perder nada de la acción, puede que se resista a dormir una siesta, pero es importante mantener la rutina firme y consistente. Explícale al niño(a) que este es un tiempo para estar tranquilo y que debe acostarse.

¿Cuánto deben durar las siestas? Deben durar tanto como creas que el niño necesita descansar. Generalmente, una hora es suficiente. Pero habrá otros momentos cuando tu hijo(a) no ha parado en todo el día y necesitará una siesta más larga.

Un niño que ha dormido bien y se encuentra descansado mostrará menos episodios de irritabilidad durante el día.

Visita www.montessoriqro.com  

Fuente: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/crecimiento/sleep_preschool_esp.html