La Televisión y los Niños

Si bien es cierto que en la actualidad, la televisión es parte de nuestras vidas, es importante establecer ciertos controles y medidas con nuestros hijos acerca de los horarios y el contenido de los programas.

De acuerdo con el autor de “How to Raise an Amazing Child”, Tim Seldin,  los valores y conocimiento de los niños estaban basados tradicionalmente en cuatro factores fundamentales: la casa, la escuela, la religión y el grupo de amigos. Hoy en día la televisión representa un quinto factor muy poderoso en la cultura y sobre el cual tenemos muy poco control. En algunos casos, desgraciadamente, la televisión se ha convertido en la niñera perfecta.

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Existen varios problemas relacionados con la televisión poco controlada y los niños. La violencia que hoy se ve, incluso en caricaturas, es preocupante. En un año un niño puede observar miles de asesinatos, peleas, accidentes automovilístios y explosiones de todo tipo.

Otro gran problema con respecto a la televisión es su poder hipnótico. Los niños pueden sentarse por horas a ver televisión y parecen estar en trance. El ver televisión es una esperiencia pasiva, no requiere imaginación, esfuerzo o raciocinio.

El cerebro y la televisión

En su artículo “TV y salud. Por una infancia en libertad”, Sara Vaquero comenta sobre algunos estudios realizados por Herbert Krugman quien observando el encefalograma de los televidentes, constató que en 30 minutos se pasaban de ondas beta (que indican un estado de alerta y atención consciente) a ondas alfa (que indican falta de atención receptiva).

Se hizo otro experimento con 10 niños viendo su programa televisivo favorito. Se formuló previamente la hipótesis de que como los niños estaban interesados, los dibujos de las ondas cerebrales alternarían entre las ondas beta y las alfa. Sin embargo, no lo hicieron. Los niños se hundieron en las butacas y estuvieron casi todo el rato en alfa. Esto significa que mientras estaban viendo la televisión, ni reaccionaban, ni se orientaban ni enfocaban; sencillamente estaban “alelados”. Una explicación de este fenómeno es que la televisión cierra la parte izquierda del cerebro, que se enarga de la lógica secuencial, las palabras, el análisis y el razonamiento. Sólo procesa un estímulo cada vez, lo que da lugar a metódicas secuencias de pensamiento. La parte izquierda del cerebro “se desconecta” cuando uno ve la televisión. El hemisferio derecho se ocupa de las imágenes, los colores, los ritmos y las emociones, y procesa la información emocionalmente, no críticamente. El cerebro izquierdo recoge el contenido de lo que alguien dice, mientras que le derecho admite el gesto no verbal, el tono de voz y la mirada.

Conscientes de estos argumentos y otros muchos, algunos padres han decidido prohibir la televisión por completo.

Si eres de esos padres que quiere que sus hijos vean tele, entonces dosifícala. Ten en mente que los niños no necesitan la televsión para entretenerse.

Escoge los programas que consideres aptos para tus hijos.

Establece el tiempo que consideres bueno para que tus hijos vean la televisión.

Considera el contenido de  los comerciales proyectados durante los programas que les dejes ver. Por lo general, los canales de caricaturas solo promueven otras caricaturas en esos cortes.

No importa si escoges DVDs o programas con elementos educativos, aplica las mismas reglas.

La televisión no debe estar en el cuarto del niño.

La televisión no puede estar prendida a la hora de la comida, desayuno o cena.

Si bien no podemos tener a nuestros hijos protegidos en una burbuja imaginaria, es importante conocer a lo que están expuestos en los medios electrónicos y televisivos, cuestionarlo y elegir qué, cómo y cuánto miraran.

Visita: http://www.montessoriqro.com

Fuente: Seldin, T. (2006) How to Raise an Amazing Child the Montessori Way. New York. DK Publishing.

http://vidasana.org/noticias-vidasana/tv-y-salud-por-una-infancia-en-libertad.html

 

¿Por qué mi hijo llora y gimotea tanto?

Utilicé la palabra “gimotea” porque es la traducción literal de la palabra en inglés “whine” y es justamente el concepto en el que quería profundizar.

Mi hijo de casi cuatro años lleva una racha de llorar y gimotear constantemente durante todo el día. Los primeros días se me hizo extraño, pero después de un mes, estoy harta y muy cansada.

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En algun momento pensé que se trataba de poca tolerancia a la frustración y en otros que quizá le decía NO demasiado. Me dí a la tarea de investigar y esto fue lo que encontré.

Al parecer este tipo de comportamiento es normal en niños pequeños, en especial en edades de uno a tres años. Cuando se convierte en un comportamiento excesivo o se extiende a las siguientes edades, los padres deben preguntarse qué lo está causando y cómo frenarlo.

Atención

Los niños utilizan el “gimoteo” y llanto para llamar la atención de sus padres. Antes de que un niño pueda comunicarse claramente, llorar es la única manera en que puede lograr que sus necesidades sean satisfechas. Este hábito puede durar más allá de los primeros tres años.

Frustración

Cuando un niño no obtiene lo que quiere o tiene algun problema, seguramente llorará por frustración. Recordemos que no han alcanzado el autocontrol del adulto.

Disciplina

Cuando tu hijo no obtenga lo que quiere o tenga algun problema y llore o gimote, recuérdale utilizar las palabras. Por ejemplo, podríamos decirle en calma y con voz pausada “en lugar de llorar porque quieres agua en lugar de leche, por qué no dices ´Mami, me das agua por favor?”. Expliquémosle que no podemos entenderle cuando llora. No cedas hasta que tu hijo se exprese sin llorar o gimotear. Cuando te pida algo o exprese su frustración sin llorar, reconócelo aunque sea algo que no le puedes conceder. Dile que te gustó la manera en que lo pidió.

Prevención

Adelantarnos a la situación que ocasiona llanto es otra manera de eliminar este comportamiento. Si tu hijo tiene entre 1 y 3 años respeta las horas de sueño y de comida porque factores como hambre y sueño pueden detonar estos episodios. En niños más grandes es recomendable evitar situaciones que ocasionen el comportamiento. Por ejemplo, si sabes que tu hijo va a querer cierta cosa y no se la puedes dar, escóndela. Si observas que se siente frustrado ante alguna situación, distrae su atención con otra actividad.

Ayuda

Si intentaste las tácticas de disciplina y prevención y tu hijo sigue llorando y gimoteando en exceso, busca ayuda con tu pediatra. Puede ser que este comportamiento indique algun problema médico, un desorden en el ánimo, un retraso en el habla, un problema de aprendizaje, entre otros.

Fuente consultada: http://www.livestrong.com/article/265421-why-does-my-child-cry-whine-all-the-time/

Terrores Nocturnos

La mayoría de los niños experimenta terrores nocturnos que por lo general desaparecen cuando crecen y no causan ningún daño a largo plazo.

Los terrores nocturnos son diferentes a las pesadillas.

Un niño que experimenta terror nocturno puede gritar, moverse agitadamente y no reconocerte mientras lo consuelas. Este fenómeno ocurre cuando salen de un ciclo de sueño profundo. Tu hijo no está totalmente despierto durante estos episodios y no recordará el evento a la mañana siguiente.

terror nocturnoLos terrores nocturnos son comunes en niños entre los tres y los ocho años. Usualmente estos niños gritan, se retuercen o mueven con pánico e incluso se bajan de la cama, tienen los ojos abiertos pero no están totalmente despiertos.

Los terrores nocturnos son más comunes en niños en cuyas familias existe un antecedente de terrores nocturnos o sonambulismo.

Un ataque de terror en la noche puede ser ocasionado por:

  • Cualquier cosa que aumente la cantidad de sueño profundo en el niño como cansancio, fiebre o algunos medicamentos.
  • Cualquier cosa que  haga que tu hijo se despierte de un sueño profundo como exitación, ansiedad o ruidos repentinos.

¿Qué hacer?

  1. Lo mejor que podemos hacer cuando se presenten estos episodios es mantener la calma, esperar a que pase asegurándonos de que el niño esté seguro.
  2. Un episodio de terror nocturno puede causar angustia a quien lo observa pero no causa ningun daño al niño. No debes intentar despertarlo. Puede ser que tu hijo no te reconozca y se altere aun más si tratas de consolarlo.
  3. Una vez que el episodio terminó, podrías despertarlo y, de ser necesario, alentarlo para que vaya al baño antes de volver a la cama.
  4. Si tu hijo regresa rápidamente al sueño profundo, quizá tenga otro episodio. Asegurarte que está totalmente despierto antes de volverse a dormir puede romper el ciclo.
  5. Tu hijo no recordará el episodio a la mañana siguiente pero sería bueno platicarlo con él para tratar de encontrar si existe algo que le preocupe o le cause ansiedad. Una rutina relajante antes de ir a la cama es de mucha ayuda.
  6. Si el terror nocturo es frecuente y ocurre a una hora específica cada noche, quizá despertarlo rompa el ciclo. Despierta a tu hijo 15 minutos antes de la hora en la que le suceden estos ataques cada noche, durante los siguientes 7 días. Esto puede ayudar a romper el patrón sin afectar la calidad del sueño.

 

Fuente consultada: http://www.nhs.uk/conditions/night-terrors

 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo alentar una imagen corporal sana

Conforme la adolescencia se acerca, es común y natural que los niños muestren mayor interés por la apariencia (la propia y la del resto). En esta etapa ocurren grandes cambios y eso lleva a que sean más conscientes de cómo se ven y cómo los perciben los demás.

El desarrollo de una imagen corporal saludable se produce con el tiempo. Puede recibir la influencia de las experiencias y ser moldeada por las opiniones de los demás y los mensajes culturales.imagencorporal

La imagen corporal puede ser especialmente vulnerable durante los años de la preadolescencia y la adolescencia porque la apariencia cambia mucho y los mensajes culturales que exacerban la insatisfacción pueden ser muy fuertes. Recibir críticas o bromas sobre la apariencia puede ser especialmente dañino a esta edad.

Los preadolescentes y los adolescentes suelen comparar su apariencia con la de los demás o con las imágenes “perfectas”  que muestran algunos medios. Cuando el adolescente se compara con estas imágenes irreales, es muy común sentirse insatisfecho con alguna cuestión relacionada con la apariencia.

A medida que los adolescentes maduran mental y emocionalmente, desarrollan una imagen propia más compleja, que incorpora sus intereses, talentos, cualidades únicas, valores, aspiraciones y relaciones. Pero durante los primeros años de la adolescencia, la imagen que les devuelve el espejo constituye una gran parte de su imagen propia.

Mejorar la imagen corporal

Mientras los preadolescentes prueban diferentes estilos, los padres podemos ayudar dando nuestra aprobación y apoyándolos, transmitiendo mensajes positivos y fomentando otras cualidades que mantengan a la apariencia en su verdadera dimensión. No olvidemos:

  • Aceptar y comprender. Reconocer que la preocupación sobre la apariencia es una parte de la adolescencia, al igual que el cambio de voz y aprender a afeitarse. Por más frustrante que resulte que monopolicen el baño, tratemos de evitar criticar a los niños por preocuparse sobre la apariencia. A medida que crecen, la preocupación sobre la apariencia dejará de dominar su vida.
  • Hacer muchos elogios. Tranquiliza tu hijo sobre su apariencia y sobre todas las demás cualidades importantes. Aunque parezca que no lo notan o no les interesa, simples afirmaciones como “tu sonrisa es hermosa” o “esa camisa te queda bien”, sí les importan. Apreciar las cualidades y capacidades físicas ayuda a construir una imagen corporal saludable.
  • Hacer elogios también sobre su parte interior. Menciona abiertamente las cualidades personales que te encantan de tus hijos. Tranquilízalos cuando expresen inseguridad. Si escuchas “Odio mi cabello” o “Soy muy chaparra”, ofrece un contraargumento valioso.
  • Hablar sobre el significado de la apariencia.
  • Establecer límites razonables. Se paciente, pero también establece límites sobre la cantidad de tiempo que tus hijos pueden dedicar a arreglarse y vestirse.
  • Ser un buen modelo. La manera en que hablas de tu propia apariencia es un poderoso ejemplo. Quejarse o preocuparse constantemente por la apariencia enseña a los niños a tener la misma mirada crítica sobre ellos mismos. Casi todos estamos insatisfechos con ciertas cuestiones sobre nuestro aspecto, pero en su lugar, habla sobre lo que tu cuerpo puede hacer, no sobre cómo luce.

Tener una imagen corporal saludable y positiva significa sentir agrado por el propio cuerpo, valorarlo y estar agradecido por sus cualidades y capacidades. Cuando los padres cuidan y valoran su propio cuerpo, enseñan a sus hijos a hacer lo mismo.

Visita: http://www.montessoriqro.com

Extraído de: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/emociones/body_image_esp.html#