En Montessori la autodisciplina es posible

Sí, ¡la autodisciplina es posible! y en un ambiente Montessori, aún más.

¿Cómo?

Un ambiente Montessori se caracteriza porque la Guía observa. La observación se vuelve fundamental, pues es a través de esta, que el adulto responsable detecta en qué proceso se encuentran los niños y cuáles son las necesidades naturales que manifiesta. Gracias a la observación, la guía sabe si el niño o niña tiene necesidad de movimiento, de orden, de exploración, independencia, entre otras.

Una vez que se detectan estas necesidades, es importante que el adulto evite pasar por encima de ellas o exigir más de lo que el niño o niña puede hacer. Pasar por encima de sus necesidades provoca enojo y frustración en los niños. Cuando el niño no tiene satisfechas estas necesidades, entra en conflicto y confrontación con el adulto.

Dentro de los ambientes Montessori se trabaja con distintas técnicas para poder ayudar a lo niños a formar autodisciplina y autonomía. Los principios fundamentales de la Filosofía Montessori involucran principios de disciplina inteligente y amorosa, así como inteligencia emocional.

Te compartimos factores fundamentales que se trabajan en un ambiente Montessori para promover la autodsiciplina, estamos seguros que podrán ayudarte de igual manera en casa.

  1. Nos comunicamos con los niños.

El niño o niña debe conocer con anticipación lo que esperamos que haga y cuáles son las reglas; en dónde y en qué momentos  puede hacer ciertas cosas y en dónde y cuándo no. Por ejemplo: puede correr en un parque, en el patio, etc. siempre y cuando sea el momento adecuado para ello, pero no puede correr en la calle o en un lugar reducido ya que podrá lastimarse o romper algo.

2. Los niños saben que se debe reparar el daño causado:

Las consecuencias siempre deberán ponerse de acuerdo al límite roto, no son castigos, sino una forma de reparar el daño hecho. Si tiró algo deberá recogerlo, si corre a pesar de que se dio la indicación de no hacerlo, entonces deberá estar tomado de nuestra mano o sentarse un momento.

3. Somos congruentes con los límites puestos:

Una vez que pongamos una consecuencia se debe de aplicar siempre que el límite se rompa, independientemente de nuestro estado de ánimo o grado de tolerancia. Sobretodo mostrar congruencia, ya que de nada sirve marcar un límite si en el fondo el niño sabe que nos hace gracia su conducta o bien que nos causa culpa ponerlos. Es importante evitar caer en discusiones, perder la calma y sobre todo el castigo físico.

4. Mostramos a los niños que sus actos tienen una finalidad y beneficio:

Los niños deben saber que sus actos tienen una finalidad y un beneficio para sí mismos y para los demás, ya que de esta manera tendrá interés en cumplir con lo acordado.

5. Hablamos con la verdad:

Solamente el niño confiará en el adulto cuando sabe que lo que le pide es por un bien, cuando no existen trampas, mentiras o chantajes. Por ejemplo, si la madre miente al niño acerca de que no va a salir de casa y lo hace cuando el pequeño está distraído, cuando le dice que si no obedece “mamá se pondrá triste”, cuando le decimos al pequeño que si no  come se pondrá flaco y feo, etc.

“El objetivo de la Disciplina inteligente es lograr que los hijos puedan convertirse a sí mismos en personas capaces de ser autónomos y constructivos para el entorno social en el que viven” Vidal Schmill

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


CAPTCHA Image