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La adolescencia según Montessori

“Un recién nacido social”, así es como María Montessori se refirió a los jóvenes en esta etapa de desarrollo.

La Adolescencia como el punto de quiebre entre la infancia y la vida adulta, como el clímax del desarrollo humano. Es a través, de la adolescencia que el joven se vuelve parte de la sociedad y está listo para contribuir en ella.

A través de los tres planos del desarrollo, María Montessori enfatiza  la importancia de dejar al niño(a) construirse a sí mismo para lograr salud física, psicológica y social en su vida adulta. El tercer plano, perteneciente a la Adolescencia, es la clave para culminar este proceso de desarrollo y autoconstrucción. Debido a esto, es crucial que las etapas de crecimiento anteriores hayan sido respetadas para que el joven pueda encontrar su verdadera misión en esta vida.

Secundaria Montessori

Música y creatividad en Secundaria Montessori

Ya perfeccionó su escritura, ya controla sus movimientos y ya adquirió conocimiento, está ahora en el proceso de cumplir con ciertas tendencias humanas como:

  • Orientación: de un cerebro que cambia y de un sentimiento complejo de pertenencia
  • Exploración y observación: la estructura social, códigos de comportamiento. Explora su sexualidad y su identidad
  • Trabajo en equipo: para entender la colaboración humana
  • Trabajo con su cuerpo: para entender sus límites y habilidades
  • Comunicación: para expresar sus ideas y defender sus opiniones
  • Abstracción: para adquirir  meta cognición y una visión más global
  • Imaginación: verse en distintos roles y potencializarla para las infinitas posibilidades del mundo

 

En esta mezcla de emociones, hormonas, cambios físicos, duelos y cuestionamientos morales, la filosofía de Montessori apunta hacia crear espacios en donde los jóvenes florezcan y saquen lo mejor de estas tendencias humanas que recién toman significado.

Pertenecer a una Comunidad de Adolescentes, significa ser parte de un espacio en donde lo principal es el respeto profundo hacia esta etapa de desarrollo y permitir que los jóvenes descubran y desarrollen todo su potencial.

 

 

 

 

Cómo alentar una imagen corporal sana

Conforme la adolescencia se acerca, es común y natural que los niños muestren mayor interés por la apariencia (la propia y la del resto). En esta etapa ocurren grandes cambios y eso lleva a que sean más conscientes de cómo se ven y cómo los perciben los demás.

El desarrollo de una imagen corporal saludable se produce con el tiempo. Puede recibir la influencia de las experiencias y ser moldeada por las opiniones de los demás y los mensajes culturales.imagencorporal

La imagen corporal puede ser especialmente vulnerable durante los años de la preadolescencia y la adolescencia porque la apariencia cambia mucho y los mensajes culturales que exacerban la insatisfacción pueden ser muy fuertes. Recibir críticas o bromas sobre la apariencia puede ser especialmente dañino a esta edad.

Los preadolescentes y los adolescentes suelen comparar su apariencia con la de los demás o con las imágenes “perfectas”  que muestran algunos medios. Cuando el adolescente se compara con estas imágenes irreales, es muy común sentirse insatisfecho con alguna cuestión relacionada con la apariencia.

A medida que los adolescentes maduran mental y emocionalmente, desarrollan una imagen propia más compleja, que incorpora sus intereses, talentos, cualidades únicas, valores, aspiraciones y relaciones. Pero durante los primeros años de la adolescencia, la imagen que les devuelve el espejo constituye una gran parte de su imagen propia.

Mejorar la imagen corporal

Mientras los preadolescentes prueban diferentes estilos, los padres podemos ayudar dando nuestra aprobación y apoyándolos, transmitiendo mensajes positivos y fomentando otras cualidades que mantengan a la apariencia en su verdadera dimensión. No olvidemos:

  • Aceptar y comprender. Reconocer que la preocupación sobre la apariencia es una parte de la adolescencia, al igual que el cambio de voz y aprender a afeitarse. Por más frustrante que resulte que monopolicen el baño, tratemos de evitar criticar a los niños por preocuparse sobre la apariencia. A medida que crecen, la preocupación sobre la apariencia dejará de dominar su vida.
  • Hacer muchos elogios. Tranquiliza tu hijo sobre su apariencia y sobre todas las demás cualidades importantes. Aunque parezca que no lo notan o no les interesa, simples afirmaciones como “tu sonrisa es hermosa” o “esa camisa te queda bien”, sí les importan. Apreciar las cualidades y capacidades físicas ayuda a construir una imagen corporal saludable.
  • Hacer elogios también sobre su parte interior. Menciona abiertamente las cualidades personales que te encantan de tus hijos. Tranquilízalos cuando expresen inseguridad. Si escuchas “Odio mi cabello” o “Soy muy chaparra”, ofrece un contraargumento valioso.
  • Hablar sobre el significado de la apariencia.
  • Establecer límites razonables. Se paciente, pero también establece límites sobre la cantidad de tiempo que tus hijos pueden dedicar a arreglarse y vestirse.
  • Ser un buen modelo. La manera en que hablas de tu propia apariencia es un poderoso ejemplo. Quejarse o preocuparse constantemente por la apariencia enseña a los niños a tener la misma mirada crítica sobre ellos mismos. Casi todos estamos insatisfechos con ciertas cuestiones sobre nuestro aspecto, pero en su lugar, habla sobre lo que tu cuerpo puede hacer, no sobre cómo luce.

Tener una imagen corporal saludable y positiva significa sentir agrado por el propio cuerpo, valorarlo y estar agradecido por sus cualidades y capacidades. Cuando los padres cuidan y valoran su propio cuerpo, enseñan a sus hijos a hacer lo mismo.

Visita: http://www.montessoriqro.com

Extraído de: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/emociones/body_image_esp.html#