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Terrores Nocturnos

La mayoría de los niños experimenta terrores nocturnos que por lo general desaparecen cuando crecen y no causan ningún daño a largo plazo.

Los terrores nocturnos son diferentes a las pesadillas.

Un niño que experimenta terror nocturno puede gritar, moverse agitadamente y no reconocerte mientras lo consuelas. Este fenómeno ocurre cuando salen de un ciclo de sueño profundo. Tu hijo no está totalmente despierto durante estos episodios y no recordará el evento a la mañana siguiente.

terror nocturnoLos terrores nocturnos son comunes en niños entre los tres y los ocho años. Usualmente estos niños gritan, se retuercen o mueven con pánico e incluso se bajan de la cama, tienen los ojos abiertos pero no están totalmente despiertos.

Los terrores nocturnos son más comunes en niños en cuyas familias existe un antecedente de terrores nocturnos o sonambulismo.

Un ataque de terror en la noche puede ser ocasionado por:

  • Cualquier cosa que aumente la cantidad de sueño profundo en el niño como cansancio, fiebre o algunos medicamentos.
  • Cualquier cosa que  haga que tu hijo se despierte de un sueño profundo como exitación, ansiedad o ruidos repentinos.

¿Qué hacer?

  1. Lo mejor que podemos hacer cuando se presenten estos episodios es mantener la calma, esperar a que pase asegurándonos de que el niño esté seguro.
  2. Un episodio de terror nocturno puede causar angustia a quien lo observa pero no causa ningun daño al niño. No debes intentar despertarlo. Puede ser que tu hijo no te reconozca y se altere aun más si tratas de consolarlo.
  3. Una vez que el episodio terminó, podrías despertarlo y, de ser necesario, alentarlo para que vaya al baño antes de volver a la cama.
  4. Si tu hijo regresa rápidamente al sueño profundo, quizá tenga otro episodio. Asegurarte que está totalmente despierto antes de volverse a dormir puede romper el ciclo.
  5. Tu hijo no recordará el episodio a la mañana siguiente pero sería bueno platicarlo con él para tratar de encontrar si existe algo que le preocupe o le cause ansiedad. Una rutina relajante antes de ir a la cama es de mucha ayuda.
  6. Si el terror nocturo es frecuente y ocurre a una hora específica cada noche, quizá despertarlo rompa el ciclo. Despierta a tu hijo 15 minutos antes de la hora en la que le suceden estos ataques cada noche, durante los siguientes 7 días. Esto puede ayudar a romper el patrón sin afectar la calidad del sueño.

 

Fuente consultada: http://www.nhs.uk/conditions/night-terrors

 

 

 

 

 

 

 

 

Montessori en Casa: La recámara del niño

La recámara de tu hijo, es el único lugar de la casa que realmente le pertenece. Aun cuando comparta este espacio con algún hermano, existen áreas que le pertenecen de forma exclusiva. Si quieres poner en práctica algunos de los principios Montessori, todo en la recámara de tus hijos debe de ser de su tamaño, es decir, que ello puedan obtener lo que desean sin tu ayuda.

Camas

Montessori recomendaba que desde bebés los niños durmieran en colchones en el suelo y así  poder bajar de la cama y moverse libremente una vez que el período de sueño haya terminado. Una muy buena idea es cubrir la cama con una colcha o edredón, en lugar de sábanas y cobijas,  ya que de esta forma le será mucho más fácil tenderla.

Vida Práctica

A los niños pequeños les facina ayudar en las labores de la casa.

Hacer la cama. Muéstrale como extender el edredón encima de la cama y colocar su almohada en el lugar correcto. Pídele que lo haga todos los días.

Guardar y doblar la ropa. Lo ideal es que el clóset sea de su tamaño, que el pueda colgar la ropa en el clóstet y sacar ropa de los cajones sin ninguna dificultad.  Poner una etiqueta con letra o dibujos del contenido del cajón, es una excelente manera de mostrarle lo que podrá encontrar en el interior.

Seleccionar y clasificar es una actividad natural en los niños. Una vez que la ropa de tu hijo esté lavada, ponla sobre su cama y pídele que la doble y la clasifique por tipo de ropa (calcetines, calzones, playeras, etc.), por colores o por texturas. Después pídele que acomode la ropa en el cajón correspondiente.

Sacudir. Dale un trapo a tu hijo y pídele que te ayude a sacudir los muebles que se encuentran en la recámara. Muéstrale cómo desaparece el polvo una vez que pasa el trapo por la superficie del mueble. Ten el trapo en un lugar visible y fijo, ya sea en la recámara o en la cocina, para que el pueda limpiar cuando quiera.

Visita: www.montessoriqro.com

 

Fuente: Britton, Lesley. (1992). Montessori Play and Learn: A Parents Guide to Purposeful Play From Two to Six. New York. Crown Publishers, Inc.

La Hora de Dormir: Un Hábito

El sueño es uno de  los hábitos que ayuda a que los niños crezcan fuertes y sanos. Los preescolares típicamente duermen aproximadamente de 10 a 12 horas durante cada período de 24 horas, pero no hay razón para ser rígido en cuanto a qué horas específicas deben tomar esas 10 ó 12 horas necesarias. En esta etapa, lo importante es ayudar a tu hijo a que desarrolle buenos hábitos para dormir.

Estableciendo una rutina para irse a la cama

Una rutina para irse a acostar es una buena manera de asegurar que su el niño duerma lo suficiente. Para establecer esta rutina:

  • Incluye un período de tranquilidad unos treinta minutos antes de la hora de dormir. Leer un cuento a tu hijo es muy recomendable.
  • Fija una hora específica para dormir, avisándole media hora antes y 10 minutos antes de la hora acordada.
  • Establece horas fijas para irse a acostar, levantase y tomar siestas.
  • Manten horas de juego y horas de comer consistentes.
  • Evita los estimulantes como la cafeína, cuando se aproxime la hora de dormir.
  • La habitación debe ser tranquila, acogedora y conductiva al sueño.
  • Utiliza la cama solamente para dormir— no para jugar o para ver la televisión.
  • Limita las comidas y bebidas antes de la hora de acostarse.
  • Permite que tu hijo(a) escoja con qué pijama quiere dormir, qué muñeco de peluche necesita llevarse a la cama, etc.
  • Puedes escuchar música lenta y agradable antes de dormir.
  • Acuesta a tu hijo de manera cariñosa para reafirmar una sensación de seguridad

Es muy importante evitar arrullar al niño en brazos, darle palmaditas o “ayudarle” a quedar dormido. Lo que queremos lograr es que el niño pueda dormirse solo.

Datos sobre las siestas

La mayoría de los preescolares todavía necesitan tomar siestas durante el día. Ellos(as) tienden a ser muy activos— corriendo por todas partes, jugando, yendo a la escuela y explorando sus alrededores— así que es una buena idea darles una oportunidad para que descansen y se tranquilicen. Incluso si tu hijo(a) no puede dormir, trata de reservar unos momentos tranquilos durante el día para que se relaje.

La mejor manera de influir para que tu niño(a) tome siestas es fijar una rutina, tal y como lo hace cuando es hora de dormir. Tu hijo, no queriendo perder nada de la acción, puede que se resista a dormir una siesta, pero es importante mantener la rutina firme y consistente. Explícale al niño(a) que este es un tiempo para estar tranquilo y que debe acostarse.

¿Cuánto deben durar las siestas? Deben durar tanto como creas que el niño necesita descansar. Generalmente, una hora es suficiente. Pero habrá otros momentos cuando tu hijo(a) no ha parado en todo el día y necesitará una siesta más larga.

Un niño que ha dormido bien y se encuentra descansado mostrará menos episodios de irritabilidad durante el día.

Visita www.montessoriqro.com  

Fuente: http://kidshealth.org/parent/en_espanol/crecimiento/sleep_preschool_esp.html