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Lo que se puede y lo que no se puede dentro de un ambiente Montessori

Uno de los mayores retos que enfrentamos en el Colegio Montessori de Querétaro es aquel que tiene que ver con la creencia de que “en Montessori, los niños hacen lo que quieren”. Esta creencia, por demás infundada, ha dañado la imagen de la filosofía, haciendo creer a los papás, que no existen límites, ni disciplina dentro de un ambiente de trabajo.

Aquí enlisto algunas cosas que se pueden y no  se pueden hacer:

Lo que se puede

Lo que no se puede

– Los niños tienen la libertad de elegir con qué material trabajar

– No podrá tomar material que no haya sido mostrado por la guía previamente.

– Los niños puede tomar un material y repetirlo las veces que así lo deseen.

– Los niños no pueden tomar el material que esté siendo utilizado por alguien más, tendrá que esperar a que el niño que lo esté trabajando, lo termine y lo regrese a su lugar.

– Los niños tienen la libertad de desplazarse (moverse) libremente por el ambiente.

– No está permitido correr .

– Los niños pueden observar el trabajo de los demás.

– Un niño no puede interrumpir a otro. Para poder observar a otros, el niño debe permanecer en silencio y con las manos atrás.

– Los niños tienen la libertad de platicar dentro del salón.

– No pueden gritar. Deben hablar en tono de voz bajo de tal manera que no interrumpan el trabajo de los demás.

En el Colegio Montessori de Querétaro estamos convencidos de que un ambiente en donde existen límites  y reglas claras propicia en los niños seguridad y estructura, lo que permitirá el desarrollo de su potencial.

¿Sigues pensando que en Montessori los niños hacen lo que quieren?

 

 

Cómo lidiar con los berrinches

Los berrinches son típicos entre los niños menores de tres años, aunque existen casos en que estos perduran en otras edades como una manera de obtener lo que quieren. Los niños generalmente harán un berrinche porque están muy cansados, irritables, hambrientos, enfermos o abrumados emocionalmente.  Conforme el niño crece, los berrinches podrán ser, también, una manera de poner a prueba límites o simplemente generar una reacción en el adulto.

Parece como si los niños escogieran los peores momentos para hacer un berrinche. Puede ser que estés conduciendo el auto, comiendo en un restaurante, comprando el super o en casa de amigos. La tendencia natural como padres es querer hacer algo de inmediato, que el berrinche pare porque nos sentimos avergonzados y estresados. En lugar de reaccionar de esa manera, deberíamos recordar que el berrinche significa algo, y que lo único que funciona es llegar al fondo de la causa y abordar las necesidades de nuestro hijo.

Tipos de berrinches

Existe una gran diferencia entre un berrinche en un niño que se encuentra cansado, hambriento o enfermo y aquel hecho por un niño que está enojado, frustrado y poniendo a prueba los límites. El primero, requiere determinar la causa, permanecer calmado y ayudar al niño con comida, descanso y consuelo.

El segundo tipo de berrinche es como cualquier lucha de poder. Se trata del intento de tu hijo de ejercer cierto control en alguna situación en la que se siente impotente. A través del berrinche, el niño está tratando de comunicarnos algo.  Hay que mantener la calma, no engancharse y tratar de descifrar el mensaje oculto. A veces los padres no escuchamos a nuestros hijos, y el berrinche puede ser la manera de pedir que nos detengamos y escuchemos lo que tienen que decir.

¿Cómo lidiar con los berrinches?

  • Algunos niños tienen dificultades con las transiciones y eso puede llevar a un berrinche. Por ejemplo, si estás en el parque, avísale a tu hijo, de manera anticipada, que tendrán que irse pronto. “Nos vamos a ir del parque en 10 minutos. ¿Te gustaría volverte a subir a la resbaladilla?”
  • Si tu hijo está poniendo a prueba los límites, mantente calmado y evita engancharte en sus argumentos. Habla con él en voz suave y dile que entiendes que esté enojado pero que la regla no se romperá. “Entiendo que te quieras quedar en el parque, pero tenemos que ir a casa a cenar”.
  • Si has estado hablando por mucho tiempo con alguien durante la comida o en el teléfono, asegúrate de darle mucha atención a tu hijo cuando termines.

Algunos tips para evitarlos

  • Pídele a alguien que cuide de tu hijo mientras vas al super, si has detectado que ahí hace berrinches de forma frecuente.
  • Explícale lo que hay planeado para el día y manten ese orden.
  • Explícale los límites. Si, por ejemplo, suele hacer berrinches en la tienda porque quiere algun juguete, aclárale antes de llegar a la tienda que no se lo vas a comprar.
  • Evita los golpes. Esta es la manera más segura de enseñarle a ser violento con otros.
  • No trates de contener físicamente a un niño en medio de un berrinche, a menos de que ponga en peligro su seguridad.
  • Evita recurrir  a premios o castigos. Cuando un niño está siendo irracional, estos recursos no funcionan y pueden agravar la situación.
  • Evita discutir. No se puede llegar a algo cuando la otra persona está bloqueada.
  • No avergüences a tu hijo o ridiculices su comportamiento.
  • Evita lidiar con un berrinche en público. Lleva a tu hijo a un lugar en donde puedan estar solos y hablar en privado.

Fuente: Seldin, T. (2006). How to Raise an Amazing Child, the Montessori Way. New York. DK Publishing.

Niño: “Terror del barrio”

Leímos este texto que encontramos en el libro “Disciplina con Amor” de Rosa Barocio y no pudimos resistir las ganas de compartirlo con todos ustedes.

Receta para formar un Terror del barrio:

Ingredientes: Niño fresco y tierno, de preferencia menor de 3 años. Padre o madre de temperamento colérico . Escuela autoritaria y represiva, o sin disciplina. T.V. y juegos de video agresivos. (Opcional) Clases de defensa personal.

Modo de educar:

A un niño como este es importante educarlo con mano dura. Es necesario explicarle desde pequeño que el mundo es de los fuertes. En ningún momento se le deben permitir demostraciones de debilidad o flaqueza, y debe saber que el llanto sólo es permitido a las mujeres. Deberá fomentársele todo tipo de competencias y hacerle saber que lo importante es ganar y que el fin justifica los medios. Los padres deberán aprovechar toda situación cotidiana para enseñarle a defenderse: a un mal modo de algún dependiente, un incidente automovilístico, son oportunidades invariables para enseñarle a intimidar a otros.

Es importante que desde pequeño se sienta el vencedor en riñas callejeras y escolares, por lo que, si es necesario, el padre o la madre podrán intervenir para asegurar la victoria. Si hay quejas del colegio o de los vecinos por su agresividad, siempre defiéndanlo diciendo que seguramente fue provocado y que él no tiene la culpa de ser tan fuerte y valiente. Asegúrese de que su hijo lo escucha y siente su apoyo incondicional. Explíquele después que los niños como él tienden a despertar envidias y enséñele a culpar siempre a los demás. No se sorprenda cuando dejen de invitarlo a las fiestas infantiles; su hijo seguramente es demasiado maduro para ellas. Si es necesario cambiarlo de escuela, véalo como motivo de orgullo, pues es demostración de su creciente poder.

Es indispensable que vea, en un mínimo de tres horas diarias, programas o caricaturas violentos. Recomendamos especialmente las japonesas y que las vea antes de dormir, para que las imágenes penetren mejor en su subconsciente. No se desanime si tiene pesadillas y no puede dormir. Con el tiempo se acostumbrará y dejarán de impresionarlo. Nunca lo retire de la habitación cuando vea con usted programas de adulto en la televisión pues esto ayudará a endurecerlo. Cuando sea posible acompáñelo al cine, especialmente si es después de las diez de la noche y la película es de clasificación C. El niño deberá acostumbrarse a todo. Observará que cada vez necesitará que las películas aumenten en violencia; ello es parte normal del proceso para insensibilizarlo al dolor de los demás.

Cuando se divierta con juegos de video, anímelo: “¡Muy bien, hijo, ya mataste a cinco, sólo te faltan dos!”. Cómprele todos los disfraces de guerreros y asegúrese de que juegue a diario con pistolas, ametralladoras y demás juguetes bélicos. Tapice las paredes de su recámara con carteles de monstruos y héroes de batallas, prefiriendo siempre los de colores oscuros y fosforescentes.

Apodos como Atila, El garras, o Destroyer, pueden ayudarlo a identificarse con su temeridad. Pronúncielos con énfasis y con mucho orgullo.

Contraindicaciones: Niños como éste pueden convertirse, de adultos, en psicópatas, asesinos o golpeadores de mujeres.

– Barocio, Rosa. “Disciplina con Amor. Cómo poner límites sin ahogarse en la culpa”. Pax México, 2004.

Disciplina y Límites en un ambiente Montessori

Para empezar es necesario que conozcamos  dos conceptos que no tienen nada que ver con  la disciplina:

AUTORITARISMO VS. PERMISIVIDAD

El autoritarismo se refiere ejercer nuestra autoridad sin tomar en cuenta las necesidades e intereses del niño.

La permisividad en cambio, se refiere a permitir que el niño actúe de manera irresponsable e irrespetuosa sin poner límites y consecuencias.

La Disciplina va mucho más allá de esto, María Montessori lo explica así:

LLAMAMOS DISCIPLINADO A UN INDIVIDUO QUE ES DUEÑO DE SÍ  Y QUE PUEDE, POR LO TANTO, DISPONER DE SÍ MISMO CUANDO SEA PRECISO SEGUIR UNA LÍNEA DE CONDUCTA….”

“…LOS LÍMITES SIRVEN PARA AYUDAR AL NIÑO A ORDENAR SU MENTE Y FACILITARLE LA COMPRENSIÓN DE LAS COSAS QUE LO RODEAN, CONSTITUYEN UNA NECESIDAD INELUDIBLE PARA ECONOMIZAR SUS FUERZAS Y AVANZAR CON SEGURIDAD EN EL CAMINO DEL DESARROLLO.”

Por lo tanto un individuo disciplinado es un individuo seguro y para esto es indispensable que se maneje dentro de ciertos límites. La falta de estos crea en el niño miedo e inseguridad al no encontrar en el adulto responsable de él  alguien que lo contenga y lo guíe. Es por esta razón que existen pequeños que retan constantemente a sus padres buscando encontrar un límite o bien  podrán evadirse  buscando en personajes fantasiosos alguno que se muestre fuerte, seguro y firme.

La Filosofía Montessori está basada en el respeto hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el ambiente en el que el individuo se desarrolla. Dentro de los ambientes del Colegio Montessori de Querétaro esto se logra gracias a las reglas y límites que ayudan al niño a autorregularse y a  conducirse con libertad y respeto, es decir con disciplina.

Los límites que el niño encuentra dentro del ambiente los podemos dividir de acuerdo a sus características en:

– Límites Físicos: se refieren al espacio y mobiliario, así como al orden que existe dentro del ambiente.

– Límites Sociales: son los que permiten al niño convivir de manera adecuada y respetuosa con sus compañeros (niños y adultos).

– Límites ante el trabajo: se refieren a todo lo que indica al niño la forma de trabajar en el ambiente y la dinámica del mismo, como guardar en su lugar las cosas, terminar lo que se empieza, tomar solamente materiales que conoce, trabajar en voz baja y evitar interrumpir a sus compañeros, etc.

Para que un niño logre respetar los límites es indispensable que haga uso de la voluntad, y ésta solamente se desarrolla mediante el trabajo diario dentro del ambiente.

“CUANDO EL NIÑO EMPIEZA A RESPETAR EL TRABAJO DE OTROS; A NO TOMAR DE LOS COMPAÑEROS LOS OBJETOS QUE DESEA, Y ESPERARLOS PACIENTEMENTE; CUANDO EMPIEZA A ANDAR SIN TROPEZAR CON LOS COMPAÑEROS, NI CON LOS MUEBLES, LO HACE ORGANIZANDO SU VOLUNTAD Y ESTABLECIENDO EL EQUILIBRIO ENTRE LOS IMPULSOS Y LAS INHIBICIONES. ESTO ES LO QUE DA LUGAR A UN HÁBITO DE VIDA SOCIAL.” – María Montessori –

Colegio Montessori de Querétaro, desarrollando el potencial de tus hijos

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