La lectura en Montessori no es un fin, sino un medio. Un camino que surge naturalmente del deseo de comprender el mundo.
Desde que un niño aprende a unir sonidos hasta que descubre que puede escribir sus propias ideas, el proceso está lleno de asombro y libertad.
En nuestros ambientes, los materiales sensoriales, el lenguaje y la escritura preparan silenciosamente el terreno para que un día el niño lea con comprensión y disfrute. Pero lo más importante es cómo los niños viven la lectura: como un acto de amor, de independencia y de conexión con los demás.
Cuando un niño lee porque quiere, porque algo le interesa o porque alguien le compartió una historia con emoción, estamos sembrando la base de un pensamiento profundo y de una mente curiosa.
Leer no es solo juntar letras; es aprender a mirar el mundo con otros ojos.